Con dos apellidos


Por mucho que me guste el mundo anglosajón, tengo que admitir que algunas cosas no me convencen. Una de ellas es que sólo utilicen un apellido, el paterno (o el del marido, tema sobre el que prefiero no entrar).
Opino que una de las riquezas culturales españolas es que nos identifiquemos con dos apellidos —bueno, aunque a algunos le han cogido gusto y utilizan cuatro o cinco...— que representan nuestras dos familias, la materna y la paterna, no necesariamente en ese orden.

El único problema de esta riqueza cultural es que el mundo no parece haberse enterado de ello, pese a que llevamos toda la vida teniendo dos apellidos. ¿Cómo es posible que con tanto 2.0 y tanta comunicación intercultural sigamos padeciendo que mutilen nuestro nombre completo y nos conviertan, según el caso, en nuestra madre o en nuestro padre? Porque, como todos sabemos, no es lo mismo ser el Sr. López García que el Sr. García.

En mi vida docente, tengo la suerte de impartir varias asignaturas a estudiantes norteamericanos, así que cada año pongo mi granito para que una nueva generación aprenda que en España tenemos dos apellidos. Este año les sugeriré que se lo cuenten a sus amigos. A ver si poco a poco dejan de arrebatarnos parte de nuestra identidad cada vez que pronuncian nuestro nombre.

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