Completa. Sólo fila 1

Miércoles, 17:30 de la tarde, un cine de un centro comercial en una ciudad cualquiera. Dos amigas quedan para tomar algo e ir a ver una película a la sesión de las 19:10. Conversación telefónica previa:
—¿Compro las entradas por internet?
—No hace falta. Ya las compramos en la taquilla, que vamos con tiempo.
Pues sí, íbamos con tiempo, creo que jamás habíamos ido con tanto tiempo al cine y cuando llegamos allí…
—Ésa no puede ser la cola para la taquilla. NO PUEDE SER.
Era, y tanto que era. La cola se extendía, en zigzag irregular (esto es España, señores), a lo largo de la planta superior del centro comercial hasta confines insospechados (o lo que es lo mismo, al gimnasio del fondo). Al acercarnos a las taquillas para comprobar si la cola salía de allí, vimos que la sesión de las 19:10 estaba completa y que para la siguiente, a las 20:30, sólo quedaba disponible la fila 1. Probablemente, cuando llegásemos a la taquilla tras esperar nuestro turno, sólo quedarían entradas para la sesión golfa (ah, no, que los miércoles no hay de eso) o para el día siguiente.
¿Qué pasa los miércoles? Pues que continúa la denominada Fiesta del Cine extraoficial en muchas salas y que las entradas están a 3,90€.
Confieso que, a una cinéfila como yo, le emociona ver las salas de cine abarrotadas sea el día que sea. Sin embargo, esto debería ser un toque de atención para aquellos que dicen que el precio de las entradas no es tan relevante para que se llenen los cines. ¿Perdona? Ve un jueves por allí, con la misma cartelera, las entradas a 9€ y dime cuántas personas hay en la taquilla.
Bueno, por si alguien se quedó con la intriga de si pudimos o no ver la película, le diré que sí, que gracias a las nuevas tecnologías compramos nuestra entrada a tiempo. Mas admito que sentarme en un banco frente a la taquilla con la cola superlativa, coger el teléfono móvil, acceder a la web de los cines, comprar dos entradas (en la fila 5) para la sesión de las 20:30 y levantarme para ir al cajero automático a recogerlas me pareció completamente surrealista.
Ah, la película nos gustó, pero la próxima vez compraremos las entradas con antelación. Ciao al romanticismo de ir a la taquilla. Y que dure la Fiesta del Cine mucho tiempo, por favor.
[Entrada publicada en la sección Opinión de La Sombra de Alfred ]

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