Libros vs películas: "¿Cuántos hijos tuvo Escarlata O'Hara?"

Hace algún tiempo, vi un vídeo de un panel de Comic Con en el que el autor de Canción de hielo y fuego respondía a una crítica sobre las diferencias entre los libros y la serie Juego de tronos del siguiente modo:

How many children did Scarlett O'Hara have? Three, in the novel. One, in the movie. None, in real life: she was a fictional character, she never existed. The show is the show, the books are the books; two different tellings of the same story. ¿Cuántos hijos tuvo Escarlata O'Hara? Tres en la novela. Uno en la película. Ninguno en la vida real: era un personaje de ficción, nunca existió. La serie es la serie, los libros son los libros; dos narraciones diferentes de la misma historia.
(Podéis leerlo en su blog)
Pese a que no soy nada fan de este señor —creo que su forma de estructurar las novelas demuestra su incapacidad para hilar las tramas— me gustó mucho respuesta; me hizo pensar.
Yo misma he criticado a menudo las adaptaciones fílmicas de libros —clásicos o contemporáneos— que me han gustado. Alabo las adaptaciones de la BBC y su fidelidad a Jane Austen, Charles Dickens... y critico, aunque cada vez menos, las propuestas fílmicas «de autor» que trasladan, por ejemplo, una obra de Shakespeare a la Alemania Nazi o a las calles neoyorquinas. Tendrán su público; yo no estoy entre ellos. Con respecto a las obras contemporáneas, más que enfadarme me entristece que los que no han leído, por ejemplo, los libros de Harry Potter se queden sólo con lo que han visto en la película. O, volviendo al título de la entrada, que conozcan únicamente a la Escarlata O'Hara de la película.
Para mí, Escarlata tuvo tres hijos, fue una mujer que maduró y evolucionó muchísimo en los doce años, creo recordar, que transcurren desde el inicio de la historia. La niña mimada de dieciséis años que aparecía en las primeras páginas de la novela se fue convirtiendo ante los ojos de los lectores en una auténtica superviviente que hizo lo que fue necesario para sacar a su familia y a parte de su familia política adelante—no olvidemos que fue Escarlata la que
lesalvó
el culoa Melania—. Se casó varias veces porque era el único modo en que una mujer obtenía ciertos derechos para hacer... cualquier cosa. Se casó, enviudó con un hijo a su cargo, se volvió a casar, hizo que los negocios de su marido fueran prósperos y dirigió parte de ellos embarazada —menudo escándalo—, todo ello hace más de un siglo. Volvió a enviudar, ahora con dos hijos a su cargo y volvió a buscarse la vida para salir adelante. Es una historia de superación, madurez, conflictos sociales (racismo, esclavitud, guerra) y muchas más cosas... en la novela. Esa es Escarlata O'Hara para mí. 
Dicho esto, me gusta la película, si bien, a mi juicio, muestra una historia muy sesgada. En las adaptaciones cinematográficas hay otros factores de peso; los guionistas, directores, productores... no tienen la misma libertad que tiene el autor para diseñar a sus personajes. Por ejemplo, dudo que una actriz como Olivia de Havilland que estaba en la cumbre de su carrera, hubiera aceptado un papel soso y con apenas un puñado de escenas; la novata era Vivien Leigh, ella podía ser la mala, fría y calculadora, mientras que Olivia querría encandilar al público con su dulzura y generosidad. Vamos, yo no estaba por allí para saber cómo sucedió, pero supongo que el ego de los actores en aquella época sería mucho peor que los de ahora. Por otro lado, tampoco creo que en aquella época tuviese mucho tirón un personaje femenino tan fuerte y arrollador como la Escarlata de la novela. ¿Una heroína que defendía su independencia pese a todo en los años 30? Me imagino la cara de los productores de Hollywood...
Bien, y ¿a dónde quiero llegar con todo esto? A que estoy de acuerdo con Martin en que son dos obras diferentes (anota eso, George, que dudo que vuelva a coincidir contigo).
Las obras fílmicas tienen otras circunstancias, otros objetivos y es normal que haya diferencias, a veces, abismales. Yo misma no fui capaz de terminar el primer libro de Canción de fuego y hielo y, sin embargo, no me pierdo un capítulo de la serie.
Eso sí, es una de las pocas excepciones y, en general, seguiré quedándome con los libros y seguiré criticando las malas versiones de las grandes novelas, esas pésimas versiones que sólo enseñan un 10 % del mundo creado por un autor y en las que se nota a la legua que su único objetivo es hacer caja. Por otro lado, seguiré respetando las películas y series que, aunque se alejen del texto original, lo respetan y demuestran un objetivo que va más allá del puramente económico. Por eso, seguiré defendiendo las adaptaciones de la BBC, que respetan muchísimo los textos clásicos o hacen virguerías mezclando varias obras de un mismo autor, como hicieron las pasadas navidades con Dickensian, una joyita que sólo la BBC podría haber hecho.
En fin, que mi respuesta es tres, señor Martin, Escarlata tuvo tres hijos.

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